La mujer que te tocó como madre es la que necesitabas. Si, como lo oyes. Si te has quejado de la madre que te dio la vida, es porque no has entendido nada. La finalidad de ser traído al mundo por una mujer especifica y no por ninguna otra, es que algún día comprendas que cualidades debes haber heredado de ella, o desarrollado debido a la convivencia con ella.

Te explico. Cuando una madre nos cría hace lo que humanamente puede, con lo que trae y con lo que aprende. Si en esos primeros años de tu vida, tu mamá no supo cómo cuidarte mejor, o hablarte con mayor dulzura, o quizás ni siquiera pareció tomarte en cuenta, es debido a su propia carencia, o ignorancia. Ella, así como lo ves ahora, a su vez no recibió lo que necesitaba. Sufrió muchas cosas que, si tu hubieras vivido, quizás podrías entenderla mejor. Lo que quiero decirte es que es ocioso y hasta dañino referirte a los errores de tu mamá, para no hacerte cargo de lo que ya debes superar, perdonar y soltar.

El regalo más grande que te dio tu mamá es traerte a la vida. Hay madres que no le dan esa misma oportunidad a las criaturas que traen en el vientre.

Lo que quiero decirte es que, en algún punto de tu desarrollo personal, debes mirar con ojos de amor, a esa mujer que te dio la vida. Que hizo seguramente muchos sacrificios, y aunque no haya sido perfecta para ti, te dio lo que creyó conveniente.

Mirar a tu mamá desde tu corazón, implica aceptar que no eres nadie para juzgarla, pero si para mirarla como una víctima también de sus circunstancias. Hay quien dice, pero es que mi mamá no me quiso, me hizo daño, etc. Lo que olvidamos quizás son algunas virtudes que nos heredó. Por ejemplo, el ser ordenados, creyentes en Dios, generosos, aplicados, respetuosos, y muchas otras virtudes que de pronto, se nos olvida que tiene.

Mirar desde el corazón, requiere encontrar sentido a porque nos tocó esa madre y no otra.

Es algo que nos toca y que viene dicen los astrólogos, del cielo anterior. Esto quiere decir, tenemos la oportunidad de vivir alrededor de 108 vidas. Que nacemos y morimos 108 veces. Así se explicaría de qué manera algunos tienen una madre y otros otra. Es resultado de pasar por esas vidas, haciendo muchas cosas correctas y otras no. Vamos sembrando amor o desarmonía. Solo así se entendería el porqué de tener unas circunstancias más favorables o lo contrario.

Como psicóloga encuentro esta explicación bastante acertada. Pero más allá de la misma. Te diría que, para poder vivir en paz, disfrutar de la vida, es necesario reconciliarnos con nuestra mamá. Conozco muchas personas que lloran amargamente en el panteón ante la tumba de su madre, cuando en esta vida no agradecieron lo que recibieron de ella. Por eso la culpa eterna. El llanto eterno.

Por eso este 10 de mayo, reconcíliate con mamá.

Libérate de ese feo resentimiento, y cosecha la bendición de perdonar y ser compasivo con la mujer que te dio la vida.