Mamá, a veces la vida nos lleva por caminos rápidos y

 olvidamos detenernos a mirar quién ha sido nuestra brújula.

Hoy quiero agradecerte no solo por darme la vida,

sino por enseñarme a vivirla.

Gracias por ser ese refugio seguro donde siempre puedo volver,

por tus palabras que calman mis tormentas y

por esa fe ciega que tienes en mí, incluso cuando yo mismo dudo.

Tu amor es el hilo invisible que mantiene todo unido en mi mundo.

¡Feliz día a todas las madres!