En una época donde se ven toda clase de situaciones, que parecieran salidas de una película de acción, drama, terror, y solo a veces amor, romance, espiritualidad, es indispensable prepararnos para no dejarnos avasallar por lo que captan nuestros sentidos.
Quiero mencionar un pasaje de la vida del Maestro Jesús de Nazaret con sus discípulos. Caminaban por un lugar y a la orilla del camino, estaba un perro en estado de putrefacción. El hedor que emanaba era insoportable. Y todos los discípulos hicieron una expresión de repugnancia. El maestro Jesús únicamente dijo: -que dientes tan blancos tiene ese perro.
Y hoy te pregunto apreciable lector, ¿La realidad que percibes tiene blancura o negrura? Es algo imposible de superar o mirar, o está siendo justo lo que el mundo está viviendo en la actualidad.
Ten mucho cuidado con lo que tus ojos ven, tus oídos oyen, las palabras que salen de tu boca ante los sucesos que te rodean. En un libro esotérico, dice: “El Universo es mental” y si, lo vamos construyendo entre todos.
Tus pensamientos acerca de lo que sucede, van creando una realidad compartida por todos. Tan solo miras en el celular, videos donde se ven accidentes, noticias acerca de muertes en circunstancias extremas, novelas, películas donde los protagonistas lleva a cabo acciones impensables o inimaginables.
¿Qué clase de creencias van sembrando dentro de ti? ¿Cuántos programas llenos de luz, generosidad, abundancia y bondad te rodean o ni siquiera sabes que existen?
Nuestra mente nos va envolviendo hasta que lo que sentimos es el resultado de todas esas imágenes, sonidos y respuestas que vamos compartiendo con los demás.
¿Qué significa entonces transformar nuestras impresiones? Justamente saber que tenemos el poder de no reaccionar ante lo que creemos ver. Los sentidos son mentirosos, y al juntarse con las emociones, van creando la aparente realidad.
Transformar las impresiones significa, encontrar dentro de aquellas cosas que parecen malas, el mensaje. Algo que requiere que nuestra conciencia despierte, que entienda que la luz debe iluminar las cosas que parecen más oscuras. Mirar más allá de la negrura. No propagar rumores que llenan de vacío, angustia, dolor, temor los corazones de los demás. Si vas a tocar con tus palabras la vida ajena, que sea con palabras de aliento, paz y amor. Cuida mucho hacia donde eliges mirar, ¿a lo putrefacto o a la blancura del perro a la orilla del camino?
Se constructor de la nueva realidad que hoy el mundo pide a gritos, desde el abismo en que nos encontramos.
Recuerda, tu verbo cocrea, y junto a Dios algunos podamos evolucionar hacia el infinito y ¡Más allá!