¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a una pareja decir que son felices en su relación? Si hoy tienes pareja, pero solo vives con ella por los hijos, por los bienes, porque temes quedarte solo, estas desechando tu matrimonio. Desechar un matrimonio no es únicamente buscar la separación legal o física, sino dejar de creer en él.
Hoy en día la infidelidad masculina o femenina es la salida más frecuente para relaciones que caen en el aburrimiento, el rencor o la indiferencia…
Desechamos a la persona que en algún momento prometimos amar para siempre…
Pero es que comprendemos de que se trata elegir una y otra vez a esa persona con la que decidimos ¿vivir y convivir? Vivir era compartir el espacio en una casa, pero convivir era convertirla en un verdadero hogar. Sin embargo, con tantas creencias que hoy en día nos han convertido en personas autosuficientes, mega poderosas, capaces de salir adelante sin tener que renunciar o sacrificar nada… el amor de dos esposos poco a poco se ha ido esfumando.
Deshacernos de lo que sentimos por el otro cuando nos enamoramos de él… ¿en que momento se deja de querer a la pareja? Son esas pequeñas decisiones que tomamos a diario, que refuerzan las diferencias. Cuando poco a poco nos volvemos mas y mas intolerantes a lo que antes pasábamos por alto, cuando los dos se miraban con afecto, con respeto y con atracción.
¿Cómo saber si estas desechando tu matrimonio?
Miras frecuentemente los errores de tu pareja.
Minimizas sus aciertos.
Mencionas las malas acciones del ayer como si aun estuvieran ocurriendo.
Comparas a tu cónyuge con otras personas del sexo opuesto y sale perdiendo
Hablas con familiares o amistades de todo lo malo de tu pareja.
Castigas a tu pareja dejando de tenerle atenciones cuando estas molesto con ella.
Le tratas con dureza, con malas palabras, le gritas sin ninguna consideración.
Evitas hablar del tema, ya sea porque el no quiere, o porque ya no crees que tenga sentido.
Prefieres salir con otras personas que con tu pareja
Ya no sientes atracción por tu pareja.
Revisa detalladamente todos estos aspectos que hoy te comparto, y sincérate contigo mismo.
¿Es demasiado tarde para ustedes?
O hay detrás demasiado orgullo, coraje y falta de compromiso…
Piénsalo y haz algo más. Un buen matrimonio, aprende a crecer a pesar de las adversidades y las diferencias.
Un mal matrimonio encubre la cobardía que impide enfrentarnos a nosotros mismos.