Adultos mayores, entre los grupos más vulnerables al fraude inmobiliario
Las personas adultas mayores forman parte de uno de los grupos más expuestos a riesgos en la operación de compraventa, renta o regularización de inmuebles, según informó Kallify.
“La confianza en terceros, poca o nula experiencia en procesos digitales, procesos legales complejos y, en algunos casos, falta de acompañamiento puede abrir la puerta a engaños que terminan en pérdidas severas”, señaló Diana Sandoval, directora general de Kallify.
Existen distintos factores que pueden incrementar su exposición a este tipo de riesgos. Uno de los principales es la confianza excesiva en conocidos, intermediarios o incluso familiares, sin verificar a fondo la documentación o la legalidad de la operación.
A esto se suma la brecha tecnológica, que puede dificultar la identificación de anuncios falsos, plataformas no confiables o esquemas de fraude digital.
También influye el aislamiento social. Cuando una persona se enfrenta sola a una operación inmobiliaria, es más probable que tome decisiones bajo presión o sin una segunda revisión.
La complejidad de los trámites notariales, registrales, administrativos y fiscales puede hacer que inconsistencias relevantes pasen desapercibidas hasta etapas avanzadas del proceso.
Los adultos mayores forman parte de uno de los grupos más expuestos a riesgos en operaciones de compra, venta o renta de inmuebles.
Fraudes inmobiliarios más comunes contra adultos mayores
Falsificación de escrituras o firmas: Uno de los fraudes más delicados es la alteración de documentos, en donde se falsifican firmas o se induce a la persona a firmar papeles cuyo alcance real desconoce. Esto puede derivar en contratos de compraventa, cesiones o arrendamientos fraudulentos.
Enganches por inmuebles inexistentes: Son frecuentes los casos en los que una supuesta inmobiliaria, desarrollador o intermediario solicita anticipos o apartados por propiedades que no existen, que no están disponibles o que ni siquiera pertenecen a quien las ofrece.
Venta de propiedades ajenas: Existen casos en que una persona intenta vender un inmueble del que no es propietario, aprovechando que la parte interesada no verificó correctamente la situación registral del bien ni la identidad real del propietario.
Manipulación o abuso por personas cercanas: No todos los riesgos provienen de desconocidos. En algunos casos, familiares, vecinos o personas de confianza manipulan documentos o decisiones patrimoniales para obtener control sobre los bienes de un adulto mayor.
Fraudes digitales y telefónicos: Llamadas falsas, mensajes de supuestos gestores, créditos engañosos o publicaciones con ofertas demasiado atractivas también forman parte del problema. Estos engaños suelen apelar a la urgencia o a la promesa de una oportunidad irrepetible.
¿Qué revisar antes de comprar un inmueble?
Si una persona adulta mayor va a comprar una propiedad, no basta con que el inmueble parezca una buena oportunidad o proyecte confianza a simple vista. Es primordial revisar su situación jurídica, idealmente mediante una dictaminación jurídica previa.
“Esta revisión permite confirmar que quien vende realmente sea el propietario, identificar si existen copropietarios o terceros cuya autorización sea necesaria, que la documentación esté completa y que no existan gravámenes, conflictos sucesorios, adeudos o restricciones legales que puedan afectar la compraventa”.
También es importante revisar el perfil del asesor o intermediario involucrado, así como confirmar que el desarrollo o la empresa tenga antecedentes verificables, especialmente si se trata de preventas. Cuando existan dudas, lo más prudente es detenerse, pedir una revisión adicional y no actuar bajo presión.