Uno de los espacios de la casa que más pasiones levanta es, sin duda, el vestidor; quizás sea porque, en muchos casos, lo vemos como algo inasequible. Lo cierto es que estas estancias están dejando de ser ambientes de revista para convertirse en espacios reales, donde organizar nuestra ropa y complementos de vestir. Piensa en tu vestidor ideal y seguramente lo encontrarás, sea cual sea tu estilo, entre las propuestas presentadas en esta edición, aquí descubrirás ideas que te ayudarán a hacer realidad tus sueños, incluso si tu casa no tiene muchos metros. ¡Te van a encantar!

De estética Mid Century

El sorprendente armario Coplanar con puertas correderas de apertura con sensor de proximidad o mando a distancia, y un zapatero giratorio con baldas forradas en cuero en el interior; el puente de cristal y palillería en lacado negro, cuya trasera y laterales se forraron con papel efecto madera. El plus decorativo que lo hacía único estaba firmado por los revestimientos murales de Arte International; el pavimento de terrazo continuo de Terraconti; y los frentes con molduras de Orac Decor, tratadas con un acabado imitación madera, que cubría, techo, cornisas y parte de las paredes del espacio.

Conectado con la naturaleza y el arte

Con pocas, pero escogidas piezas de mobiliario, una alfombra y una instalación vegetal, el espacio se componía de obras de arte de diferente índole. Así, se eligieron espejos decorativos, el acrílico sobre lienzo y Flotar, técnica mixta con base en acrílicos, pastel, piedra caliza y arcilla sobre lienzo. En este encantador espacio, la naturaleza entraba a través de la composición enramada y florida, que rodeaba la lámpara de techo. Bajo ésta, a modo de sol, un pequeño «paseo campestre», recreado dentro de un jarrón, al que no le faltaba detalle: mariposas revoloteando, espigas y sol, hacía que nos sintiéramos reconectados con la naturaleza.

Con isla central

Todo en orden, un espacio de ensueño con bañera exenta, librería y tocador, en el que los armarios, muebles a medida y piezas de carpintería de la firma, se combinaron con toques personales y artísticos. Un ejemplo era el detalle pintado a mano, inspirado en el grafiti de Banksy, que decoraba unos de los frentes. El estudio apostó por perfiles de aluminio, vidrios con acabados especiales como el fumé o el bronce, puertas en cuero y papeles pintados. En el centro, una idea copiada de la cocina y de las tiendas de moda, que ayuda a mantener el orden de los accesorios y complementos de una manera especial y muy llamativa. Eso sí, en perfecta armonía con el resto de mobiliario, para que no pareciera un pegote en el centro del espacio.

Abierto y en el pasillo

Si no es posible tener la zona de armarios dentro de la habitación, por qué no utilizar el pasillo adyacente y transformarlo en vestidor. Como el pasillo reservado al vestidor podría no ser muy ancho, solo en una de las paredes se instalaron varios módulos verticales abiertos de madera lacada, mientras que en la otra se colocaron espejos de techo a suelo, con lo que se consigue una mayor profundidad. Una acertada iluminación puntual y las esbeltas plantas daban una sensación de elegancia y serenidad que invitaba a recorrer cada rincón.

En tonos neutros

En un dormitorio con vestidor la madera se convirtió en la verdadera protagonista del espacio, con colores neutros y relajantes que incitaban a la serenidad y al descanso.

Separados por unas divisiones de madera, que servían de expositores de las ventanas, dormitorio y vestidor se fusionaban por medio de la calidez de este noble material, además de por los colores y los textiles de alta calidad perfectamente engamados hasta crear una atmósfera cálida y acogedora. El tocador sirve de separador entre los dos cuerpos de armario y, a la vez, permite tener a mano desde perfumes hasta productos de maquillaje. La decoración con sofá y alfombra geométrica aportaban simetría y equilibrio.

Vestidor con zona de estar integrada

Masculino y elegante, cuenta con una zona de estar, que estaba formada por dos pufs y una butaca. El sitio perfecto para elegir lo que nos vamos a poner antes de salir a la calle, al mundo. El vestidor se componía de dos módulos, cada uno de tres puertas con espejo mágico: cuando las puertas se abrían veíamos el interior y al cerrarse, se apagaba la luz y se convertían en espejo. Entre ambos, una cómoda de tres cajones y una balda superior con una tira de iluminación led. El espacio también contaba con un rincón de tocador para perfumes y accesorios, que el decorador resolvió con dos espejos apoyados en dos mesitas auxiliares y un aplique a cada lado.